La ciudad de Cartagena de Indias es un mosaico cultural que se refleja no solo en sus murallas y plazas coloniales, sino también en su mesa diversa y vibrante. La gastronomía cartagenera es la fusión viva de herencias indígenas, africanas y españolas, un crisol de sabores que ha evolucionado con el tiempo sin perder su esencia.
Ingredientes que cuentan historias
En cada preparación se revela la riqueza del Caribe colombiano. El pescado fresco y los mariscos son la base de muchas recetas: pargo, camarón, langosta y róbalo llegan directo del mar para transformarse en platos que evocan la brisa salada de la bahía. A estos se suman el coco, el plátano, la yuca y el ñame, productos de la tierra que han acompañado a generaciones de cartageneros, dotando a la cocina local de su sabor inconfundible.
Platos emblemáticos
• Arroz con coco: mezcla de dulzor y sal que refleja el ingenio de la cocina costeña.
• Mote de queso: sopa tradicional donde el ñame y el queso costeño se funden en un abrazo cálido.
• Arepa de huevo: ícono popular, frita con maestría y rellena de vida.
• Cazuela de mariscos: ejemplo del mestizaje culinario, un plato que es mar y tierra al mismo tiempo.
• Dulces cartageneros: cocadas, enyucados y bollos son testimonios de cómo lo sencillo se transforma en memoria colectiva.
Gastronomía como experiencia cultural En Cartagena, la comida no es solo alimento:
Es historia servida en un plato. Comer en un mercado popular, probar un bocado callejero o sentarse en un restaurante de autor son diferentes formas de acercarse a la misma tradición. La gastronomía conecta generaciones, rescata saberes ancestrales y mantiene vivas costumbres que, más allá de la mesa, forman parte de la identidad cartagenera.
Así, saborear Cartagena es recorrer sus raíces, descubrir su mestizaje y comprender por qué esta ciudad no solo se visita: se vive, se respira y, sobre todo, se degusta.